Padre, un rol prescindible

20 04 2010

Otro anuncio que juega con el rol de hombre tontorrón en que se ha convertido el padre moderno: un objeto decorativo, como realmente ha sido durante siglos de un autoritarismo que impedía evidenciarlo. Un robot puede sustituirlo con ventaja.
La pequeña venganza final no elimina el tono melancólico que tienen las crónicas de una desaparición.





Pedrito Ruiz y los hijos que no cambian

19 04 2010

No hay revisión de los roles dentro de la casa, la llamada revolución feminista (mejor, femenina) se limita al ámbito laboral. Ellas asumen en la calle, en el ocio y en la empresa espacios tradicionalmente masculinos, pero ellos ni siquiera aceptan asumir la parte proporcional del reparto de las responsabilidades domésticas. Y no me refiero sólo a la compra o lavar, sino también al cuidado de los hijos.

Ellas avanzan hacia adelante construyendo un futuro distinto, ellos hacia atrás defendiendo los restos del pasado.
Hasta aquí todo fácil. Pero la cosa se complica, y mucho, cuando se superponen discursos espurios.

Me encontré con Pedro Ruiz en TeleCinco el viernes por la noche, polientrevistado a raíz de un libro (El hijo que nunca he tenido o algo parecido) que ha escrito durante o justo después de la larga enfermedad de su madre, episodio este último que ya conocía porque se lo había oído contar en alguna otra ocasión: dejó de trabajar durante unos meses para cuidar de ella, como expresión espontánea de amor y gratitud.
Hasta aquí, también fácil e incluso admirable.indicó

Pero también se complica. Pedrito (subrayo el diminutivo) reivindicó el amor de madre como algo superior, y compartió el dolor con algunos de los periodistas presentes, que por lo visto habían pasado por la misma experiencia de perder la madre. Una de las tertulianas se añadió al sentimiento colectivo de pérdida, pero Pedrito la atajó: “No, lo tuyo es distinto. A ti se te murió el padre”. Y no valió que ella reivindicase el dolor, Pedrito sentó cátedra: no puede compararse el amor de una madre con el de un padre.

Ahí está el reparto de roles, intacto. Como si la sociedad no hubiese cambiado. Seguramente porque, en la gran mayoría de los casos, la sociedad, de puertas para dentro, no ha cambiado. Las mujeres asumen la responsabilidad doméstica mientras los hombres se alejan e inhiben.
¿Dónde está el truco? En que ellos, en vez de confesar su vagancia y su impotencia ante el reto de un cambio, se abonan al discurso místico de “madre no hay más que una”.

Lo cual, cerrando el círculo, completa el estancamiento de la fórmula. Los hijos varones adoran a la mamá, la cual a su vez se deja (si es que no lo propicia) adorar y consiente que se perpetúe un imaginario de lo más tradicionalista y anacrónico.
Después de minimizar el sentimiento por la pérdida del padre, Pedrito Ruiz se lanzó a reivindicar las sentencias judiciales que otorgan por norma la guardia y custodia a las mamás “porque nadie sabe cuidar mejor que ellas a los hijos”.

En fin, un gran fracaso: los hijos varones siguen siendo los mismos egocéntricos con poco tiempo para cuidarse de los suyos, cuando los tenga la madre de sus hijos… y así se reproduce la cadena.
Él nunca llegará a ser padre porque le encanta ser hijo. Sobre todo si es o se siente hijo único.





Mujer afgana

19 04 2010

Impresionante imagen de una mujer transportando sus cargas en Kabul en abril de 2009

Enlace: Depth of Field





Los colores tiene sexo

18 04 2010

Hombres y mujeres ven y nombran así de diferentes los colores:

Vía DOGHOUSE





Calzoncillos

15 04 2010

El marido se mete en la cama y le susurra suave al oído de su esposa: “Estoy sin calzoncillos…”
La mujer contesta: “Déjame dormir, mañana te lavo unos”

Vía @polispol