
Todo un presidente de la República, y va y lo cuenta. Para que la Historia lo registre: también él fue un hombre hecho y derecho, que se inició sexualmente en un prostíbulo, de esos que después los políticos censuran pero no cierran. Qué van a hacer, si no.
En la primera entrega de sus memorias Chaque pas doit être un but (Cada paso debe ser un objetivo), cuenta cómo perdió su virginidad. Con una prostituta argelina, cuando era soldado de Marina y tenía apenas 18 años. Conmovedor: un hombre de bien interactuando con una extranjera de clase baja.
Y lo escribe y lo publica. Machote.
De aquellos polvos, los lodos que tenemos






