Todos sabemos lo de “tras un gran hombre siempre hay una gran mujer”
Y casi todos sabemos que en realidad son dos las mujeres, y que el refrán además afecta a todo tipo de hombres, grandes o no.
A los hombres nos sostienen la esposa (amante, querida, hermana, muy amiga o quien sea que ejerza este rol) y la madre (que nunca delega el suyo)
Sostienen se refiere aquí a admiran, aplauden, esperan, apoyan.
Es por eso que se desencadenan absurdos crímenes de género: el hombre no soporta quedarse sin admiradora que lo sostenga.
Este es el esquema clásico, pero con el cambio de roles de la actual época postmoderna y feminista, se producen sutiles variaciones.
Ahora la esposa (compañera, novia, amiga especial…) se ha vuelto exigente y achucha al hombre, que se deja llevar poniendo cara de contento mirando hacia otro lado: el hombre tranquilo.
Entonces, ¿quién asume el papel de admiradora paciente y cercana?
Tienes un segundo para contestar.






