
Sé que el titular de este post es políticamente incorrecto, pero es intencionado. En una sociedad normalizada, la condición sexual (pero también racial, sociocultural, religiosa…) no debería ser noticia ni servir como identificador. Pero pasa como con Obama: imposible abstraerse de su condición de persona negra. Las primeras personas en romper tabúes de siglos están condenadas a ser Historia y figurar por el valor añadido que supone su insólita condición. Ser homosexual todavía es una tara, incluso perseguida, en más de medio mundo. Y la homosexualidad femenina, más. Por eso hay que subrayar la condición de lesbiana (asumida públicamente) en Jóhanna Sigurdardóttir, recién nombrada presidenta de Islandia tras haber sido ministra de Asuntos Sociales. Casada con una periodista, tiene dos hijos adultos de su anterior matrimonio y se ha distinguido por su defensa de la familia. Y desde hace años es la política más respetada del país.







