Los guapos, tampoco

4 07 2008

No sé si alguien se acordará de los muchos chistes acerca de las mujeres al volante, basados en una secular cultura misógina. Durante años y años, la mujer fue un ser inferior. La omnipotente Iglesia así lo reivindicaba, y todas las instituciones lo subrayaban: prohibido el derecho a votar. La mujer casada, pata quebrda y en casa. Etcétera. De aquella ideología dominante surgían las caricaturas, los tópicos, los chistes.

Hoy es políticamente incorrecto, casi un delito, contar en voz alta y ante mujeres, chistes de este tipo. A cambio, son cada vez más abundantes y normales los que ridiculizan a los hombres. El hombres se ha convertido en catalizador de escenas publicitarias, que lo pintan como un ser torpe, apto por tanto para recibir la descarga de las burlas postmodernas.

De los muchos anuncios que muestran un ejemplar masculino absolutamente inútil (sólo se salvan los guapos y los ricos, exactamente igual a lo que pasaba antes con las mujeres, a las que redimía la belleza o el dinero), este de Amstel es uno de los más descarados. Ni siquiera los guapos son absueltos:

Visto en Los pollitos dicen