Comenta Irina que las mamás siempre serán mamás. Nunca se jubilan, ufff, qué cansado o qué heroico, no?
Cuento una anécdota:
Mi padre tendría unos 35 años, estaba casado y tenía dos hijos, mi hermana y yo. Vivíamos en un pueblo, y en una ocasión en que fuimos a la ciudad nos quedamos en casa de mis abuelos, grande como los hogares patriarcales de entonces.
Por la noche mi padre tuvo que bajar a la calle en busca de una medicina a la farmacia. Pero al abrir la puerta, su padre le interpeló:
-No saldrás así, sin abrigo
-Es que sólo tengo que cruzar la calle para ir a la farmacia
-Te he dicho que no puedes salir sin ponerte el abrigo
Y, claro, se lo puso, obediente como no les quedó más remedio que ser, él y mis otros once tíos.
Mi abuelo fue un padre que siempre fue padre. Aún después de morir, con su foto presidiendo todas las salas de todos sus hijos, y con una gran cantidad de frases y escenas protagonizadas por él, que sus hijos se encargaban de mantener vivas e incluso transmitir con la misma devoción a los nietos.
Yo a eso le llamo cultivo de la personalidad, abuso de autoridad o simplemente egocentrismo: los papás y mamás quieren continuar siéndolo como una forma de prolongar sus privilegios, casi por miedo a cederlos como suele pasar en las monarquías: cómo les cuesta a los reyes ceder el trono en vida, abdicar en favor del heredero por mayor que sea.
O sea que mi abuelo siempre fue papá, y aún abuelo. No permitió otra opción






