Enhorabuena, chicos

1 05 2008

Lo prometido es deuda. Ahí va el primero de la serie:


(http://www.youtube.com/watch?v=DhE0qu1KJcc)





Hombres tontos, un filón publicitario

1 05 2008

Las minorías o las clases oprimidas han sido siempre objeto de burla y chistes: los gitanos, los locos, las mujeres…
Les ha llegado el turno a los hombres: fíjate en los anuncios televisivos. Casi siempre que aparece una pareja o una escena doméstica, el hombre asume el rol de tonto. Torpe, desvalido, incapaz de afrontar la vida actual.

Los hombres tontos son la base de los papás tontos, su origen natural.
Estos hombres que no han reaccionado ante el reto femenino de conquistar su propio futuro y siguen vagando entre juegos infantiles: condenados a convertirse en papás tontos.
Su devalimiento como hombres (siempre dependientes de la protección o admiración femeninas) le lleva a ser papás limitados, que sólo sirven para suplir a la mamá, además bajo su atenta mirada.

Niños grandes obedientes pero humillados, que de vez en cuando explotan en forma de actitudes coléricas o de actos rabiosos como expresión desesperada e irracional de su indignidad.

Vamos a ir publicando anuncios donde podamos contemplar este patético personaje que ya se ha colado en el imaginario colectivo. Y con éxito.





Mamá biológica, papá cultural

1 05 2008

Nadie con sentido común y un mínimo de sensibilidad moderna sostiene que la mujer es propiedad privada del hombre, como sucedía en la Antigüedad y todavía hace poco. Las muertes actuales de mujeres a manos de sus ex parejas son el último testimonio de esta conciencia: las matan o golpean porque las consideran suyas, y uno con sus cosas hace lo que quiere.

Sin embargo, esta actualización de valores no ha afectado al esquema familiar, en cuyo interior se sigue dando por buena la especie de que los hijos son propiedad privada de la mamá.
El mismo discurso y la misma conducta de antes: la madre tiene privilegios a la hora de acceder a la vida de sus hijos, por mucho que estos estén en proceso de independización. Sigue estando presente como referencia (a veces intocable) y mantiene viva su capacidad de influencia.

El padre, por contra, ha perdido el rol de autoridad que le confería el esquema anterior y ha quedado relegado a una función decorativa, útil en todo caso en casos puntuales.

El cambio tiene mucho de regresivo, porque se ha impuesto el argumento biológico. Las entrañas, el parto, los nueve meses, sangre de mi sangre… Un discurso animal que devuelve a la pareja humana procreadora a la fase del instinto, por encima de la realidad social (familias monoparentales, parejas homosexuales, adopción…) y tecnológica (fecundación in vitro, manipulación genética…) que define irreversiblemente nuestra sociedad actual y la futura.

Ahí queda, blindado, impermeable a la evolución y la realidad, el discurso maternal, quizás como reacción primitiva y temerosa a los retos de las nuevas relaciones familiares. La mujer ha dado un paso al frente en el ámbito laboral, económico, social, profesional… pero se niega a darlo en el ámbito familiar