Lo privado es, siempre ha sido, ámbito exclusivo del género femenino.
Lo público ya no es ámbito exclusivo del género masculino.
¿Qué ha pasado en estos últimos treinta o cuarenta años?, ¿qué está pasando?
Que la mujer ha ocupado el espacio público de forma conciente, progresiva e irreversible mientras que el hombre no ha ocupado el espacio privado más que de forma superficial: dietas, cirugías, cremas.
El ámbito doméstico sigue siendo gestionado por la mujer porque el hombre no compite con ella, como sí pasa al revés en el ámbito laboral, económico o profesional.
Desequilibrio doblemente grave: ni unos ni otras quieren reconocerlo, y menos cambiarlo.
Consecuencia: los hijos siguen siendo propiedad privada de la mamá (y, por delegación, de la abuela materna, de la abuela paterna, de alguna tía o hermana o cuñada, de alguna amiga, del papá)







